Compitiendo con mi hermano menor
Ayer hablé con Rafa. Y fue muy liberador pero entendí que hay mucho que reparar. Sin darme cuenta, no solo a mi me causaron daño sino que yo también lo había hecho. Y esto me hace recapacitar y replantearme toda mi vida por delante. Lo hecho ya está y es el pasado, pero tengo una nueva oportunidad de hacerlo diferente, y es hoy.
En el primer grado de la escuela, se había aplazado pero para reyes recibió una bicicleta nueva. Mi bicicleta era vieja y fea, pero había entendido que tenía que estudiar para ser una buena hija. Mamá dormía con los dos varones, uno a cada lado y para mí ya no quedaba lugar.
Mis noches eran de terror, porque pensaba que vendría un terremoto, y aquellos que no estaban abrazados serian succionados por la tierra. Era yo, la que no estaba abrazada a nadie.
Cuando terminé el colegio, Papá me había dicho que si quería ir a la universidad debería trabajar. A diferencia de Rafa, a quien se le pagó la universidad. La elección de la carrera no estaba en discusión, debía ser Análisis de Sistemas, porque era la carrera que me sacaría de la pobreza.
Y así fue creciendo una rabia en mi interior, también puntualmente por mi hermano, con quien sentí que debía competir. No era feliz, pero estaba ocupada tratando de hacerlo bien en todo.
Odiaba la carrera de Análisis, pero todo los días me obligaba a ir. Recuerdo que estaba tan desanimada, que Papá me hizo aplicar unas vitaminas para tener la suficiente fuerza.
Cuando comencé a trabajar, odia ese trabajo porque me trataban como un animal productivo. En mi primera llamada de atención lloré por tres días. Me dijeron que era emocionalmente inmadura, pero me obligué a seguir trabajando en ese lugar por 15 años. Cuando al fin terminé la carrera de Análisis luego de 7 años sufridos, mi Papá me dijo que era un engreída porque ahora tenía un titulo universitario.
Y comencé a salir con Willy, mi gran Maestro. Para él siempre fue importante la apariencia. Me enseñó que los zapatos debían estar bien lustrados y jamas podían tener tierra. Un reloj de marca, tal vez un omega era aceptable, un anillo de brillante y un viaje a Europa era requerido para enfilarse como una persona exitosa.
Mi insatisfacción era tan grande, que descargaba toda mi rabia en mi Hijo. El tesoro más preciado que la vida me había dado, tenía que sufrir treinta y más años de amargura. Ver el terror que me tenía en sus ojitos, me hacía darme cuenta de la persona en la que me había convertido.
También me estaba afectando en las relaciones de pareja y con mis amigos, estando pendiente por satisfacer las necesidades de los demás, pero con un desespero tal, que lo estaba viendo a la hora de comer.
Cuando fui consiente de toda esta herida, sentí la necesidad de hablar con mi hermano y como son las causas y condiciones, luego de llegar de un viaje lo escuché en casa pero no me animé a hablarle. Al día siguiente lo vuelvo a escuchar y sabía que tenía que hacerlo. Mi corazón iba salir por la boca. Traté de esconderme pero mi alma ya estaba al timón. Fui y entré al barullo de lo que estaba él haciendo con Mamá, Mile y Darling, le dije: Antes que te vayas quisiera hablarte.
Hoy cuando escribía el presente texto, volví a llorar. Pero siento que me he sacado de mis espaldas un peso enorme, sabiendo que esta vasija se esta limpiando para recibir el más puro de los sentimientos.
Estoy reparando mi pasado, también el de mi hermano. El futuro cambió!
En el primer grado de la escuela, se había aplazado pero para reyes recibió una bicicleta nueva. Mi bicicleta era vieja y fea, pero había entendido que tenía que estudiar para ser una buena hija. Mamá dormía con los dos varones, uno a cada lado y para mí ya no quedaba lugar.
Mis noches eran de terror, porque pensaba que vendría un terremoto, y aquellos que no estaban abrazados serian succionados por la tierra. Era yo, la que no estaba abrazada a nadie.
Cuando terminé el colegio, Papá me había dicho que si quería ir a la universidad debería trabajar. A diferencia de Rafa, a quien se le pagó la universidad. La elección de la carrera no estaba en discusión, debía ser Análisis de Sistemas, porque era la carrera que me sacaría de la pobreza.
Y así fue creciendo una rabia en mi interior, también puntualmente por mi hermano, con quien sentí que debía competir. No era feliz, pero estaba ocupada tratando de hacerlo bien en todo.
Odiaba la carrera de Análisis, pero todo los días me obligaba a ir. Recuerdo que estaba tan desanimada, que Papá me hizo aplicar unas vitaminas para tener la suficiente fuerza.
Cuando comencé a trabajar, odia ese trabajo porque me trataban como un animal productivo. En mi primera llamada de atención lloré por tres días. Me dijeron que era emocionalmente inmadura, pero me obligué a seguir trabajando en ese lugar por 15 años. Cuando al fin terminé la carrera de Análisis luego de 7 años sufridos, mi Papá me dijo que era un engreída porque ahora tenía un titulo universitario.
Y comencé a salir con Willy, mi gran Maestro. Para él siempre fue importante la apariencia. Me enseñó que los zapatos debían estar bien lustrados y jamas podían tener tierra. Un reloj de marca, tal vez un omega era aceptable, un anillo de brillante y un viaje a Europa era requerido para enfilarse como una persona exitosa.
Mi insatisfacción era tan grande, que descargaba toda mi rabia en mi Hijo. El tesoro más preciado que la vida me había dado, tenía que sufrir treinta y más años de amargura. Ver el terror que me tenía en sus ojitos, me hacía darme cuenta de la persona en la que me había convertido.
También me estaba afectando en las relaciones de pareja y con mis amigos, estando pendiente por satisfacer las necesidades de los demás, pero con un desespero tal, que lo estaba viendo a la hora de comer.
Cuando fui consiente de toda esta herida, sentí la necesidad de hablar con mi hermano y como son las causas y condiciones, luego de llegar de un viaje lo escuché en casa pero no me animé a hablarle. Al día siguiente lo vuelvo a escuchar y sabía que tenía que hacerlo. Mi corazón iba salir por la boca. Traté de esconderme pero mi alma ya estaba al timón. Fui y entré al barullo de lo que estaba él haciendo con Mamá, Mile y Darling, le dije: Antes que te vayas quisiera hablarte.
Hoy cuando escribía el presente texto, volví a llorar. Pero siento que me he sacado de mis espaldas un peso enorme, sabiendo que esta vasija se esta limpiando para recibir el más puro de los sentimientos.
Estoy reparando mi pasado, también el de mi hermano. El futuro cambió!
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