La mujercita ilusa
Eran las 16 y no llamaba ni escribía. La ansiedad se apoderó de todo mi cuerpo. Como era posible que otra vez me vuelva suceder? Como fui tan bruta para pensar que quería verme? Y una vez más salió a luz esa mujercita, que necesitaba atención, que clamaba por ser amaba casi desesperadamente. Aquella que alguna vez sus compañeros le pusieron el apodo de ILUSA. En un segundo, vi como toda mi vida se volvía a repetir. Y me dije, esto no puede estar pasando una vez más. Acaso alguna vez va cambiar? De esta situación, que estaba en mis manos? prácticamente nada, más que atender lo que tanto me dolía. Decidí confiar en la Divinidad, que las personas que estén en mi vida, o las que quieran salir, serian por esa voluntad. Esta relación duró tan poco, pero era lo que necesitaba para aprender. Y aunque me salió brillante el discurso, aun seguía doliendo mucho. Luego, llevé toda mi atención a esta mujercita, tan suave y vulnerable. Sentía su dolor y su decepción. Pero le dije, que...