La niña que vivía en mi

Había leido un post sobre sanar al niño interior y me pareció necesario llevarlo a mi vida: http://creeenvos.com/autoestima/sanando-a-nuestro-nino-interior-por-louise-hay/

Tanto había escuchado sobre sanar a nuestro niño, leía afirmaciones diarias en varios grupos, pero ninguna forma me había llamado tanto la atención como este post.

Lo primero que hice, fue escribir con la mano derecha una pregunta y con la izquierda la respuesta que sería de mi niña. La pregunta más importante para mi, sería, que quería ella? Ella quería pintar, dibujar y bailar más. Le molestaba cuando yo estaba nerviosa y apurada. Quería que vuelva a la velocidad de un niño, tal cual lo hace mi hijo. Lento, como si los horarios no existiesen.

Esa noche, busqué a Teddy y sentí mi corazón latir más fuerte. Teddy, me acompañaría a la noche y al día siguiente.

Podría haberme importado un poco lo que mi Jefe y mis siete compañeros del trabajo pensarían de mi. También ese día había recibido la visita del Gerente de Ventas, el asistente del financiero y  otras personas más. Mi niña estaba tan feliz que no tuve tiempo de tener vergüenza, y siquiera plantearme la idea de que ellos pensarían que estaba loca.

Tenía un cita en la Universidad Americana para recibir información sobre la carrera de Diseño de Moda. En el camino, con Teddy en la cartera, otra vez mi corazón volvió a latir más rápido y emocionada hasta las lagrimas. No podría creer que esta Zari adulta, se había puesto huevos nuevos y se dirigía a su gran sueño con tanta determinación. Allí, estaba yo, eligiendo las materiales y pagando la matricula para el siguiente año lectivo.

Hubo una época en que las modistas estaban de moda. No es como ahora que vas al shopping o al Mercado para comprar lo que queres. Mamá me compraba la tela, yo dibujaba el diseño para luego mostrarle a la modista.

Unas semanas antes de ir a la Universidad, también había tomado un curso de costura para principiantes, y al momento que tocar la maquina de coser, mi alma se elevó y en cada costura sentía que volaba cual pajarito en el cielo. Y entonces esto sería lo que es vibrar alto me dije.


En el curso de cerámica se suponía que seguiríamos las instrucciones de la maestra. Tuve que acercarme y pedirle disculpas a la Maestra Agustina por haberla ignorado en cierta forma. Y ella me dijo: Que no te importe lo que los demás digan, seguí lo que queres hacer y me regaló un pesebrito modelo que había usado en el curso para enseñar.  Mi niña interior? estaba feliz de poder hacer esta escultura. La mamá de una de las participantes del curso se acercó y me dijo que estaba esperando que yo terminara la escultura para poder retirarse a casa.

Pero la mayor prueba de mi niña, sería con un hombre. Yo mujer adulta estaba aterrada, porque estaba lidiando con mi carencia emocional, y mi reciente adicción al cigarrillo, que tenia que ver con esto.

Le pregunté: Que pasa si nos deja? No tenes miedo a que nos hagan daño?
Y me contestó de que él era un niño tan herido como yo, cualquiera de sus errores sería a causa de eso. Y que si decidía alejarse, sería una pena para él, porque nosotras estábamos disfrutando de mucho amor como para sentir una perdida.

Entonces me entregué de lleno y sin miedos. Al ver una persona como un niño, nuestra perspectiva cambia completamente. Me expresaba con él en forma directa y sin vueltas. Lo que me molestaba era tratado al momento y solucionado sin mucha demora. Lo que me gustaba era atendido de la misma forma. Y en dos semanas, aquellos dos niños, se convirtieron en dos adultos.

Tanto hablan del amor propio, encontrar el talento, para que uno vino a este mundo, hacer lo que desea, que los demás no te importen. Pareciera tan fácil  hacerlo, pero todo esto esta oculto bajo un montón de miedos, programaciones, hábitos de años,traumas, vicios y adicciones que cuesta tanto sacarlos del ropero. Y una vez descubierto, fabricarse unos huevos o una vagina bien grande es requerido para enfrentarse a un mundo que pareciera feroz, pero que en realidad son un montón de niños lidiando con la misma o mayor carencia emocional.

En el curso de cerámica, cuando me tocó presentarme, pedí que no vieran a esta mujer adulta de 41 años, sino que en realidad era un niña con unas ganas ansiosas por jugar con la arcilla. Así he decido titular a este post: La niña que vivía en mi, porque ya dejó de vivir en mi. De ahora en más esta persona, se convirtió en una niña, para  hacer referencia a la Adulta que alguna vez vivió en mi.

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