Haciendo el amor con el Universo
Me acosté en el suelo, a la luz de la luna. Mi compañero había viajado, y yo estaba en mi fase ovulatoria. Tenía poca ropa, en la parte inferior solo una pollera corta que permitiría el ingreso de la luz de la luna a mi Yoni. Había oscuridad, no absoluta pero si la que permite la ciudad.
Y ahí estaban las estrellas, el universo entero y yo casi desnuda ante tanta magnificencia. En el aire se sentía su presencia y decidí entregarme a él, cual amante más devota. Entonces dije: Universo, Dios, Cristo, hagan de mi un instrumento, que tu voluntad sea en mi vida, y que yo quiera obedecer sin temor. Me entrego al universo.
Sin tocarme, permanecí acostada e imaginando como mis amantes, se transformaban en el universo. El todo bajaba a mi cuerpo infundiéndome gran placer. Mi Yoni le daba la bienvenida, entregándose sin reservas. Sentía como todo mi cuerpo se estremecía. Y luego, eyaculé.
Recién en ese momento sentí la necesidad de tocarme, destapar mis pechos y recorrer todo mi cuerpo erotizado. Me había acostado con el universo.
Ese mismo día, unas horas antes, a la mañana, según las instrucciones de un curso online, había hablado con mi Yoni, pidiéndole perdón por las veces que la apresuré a tener relaciones, las veces que me acosté con hombres desconocidos, aun sintiendo mucha vergüenza en aras de convertirme en una mujer progresista. Por todas las emociones, frustraciones, miedos que cargaba por tanto tiempo. Y prometí estar atenta a su voz. Me puse un poco de aceite de coco y la toqué cual flor delicada con mucho amor. Luego puse una mano en mi Yoni y la otra en mi corazón y lloré desconsoladamente, con gritos de dolor.
Dos meses antes, en Enero, fui de vacaciones a una isla de Brasil. Debía sacarme una foto desnuda. Que representa esto? Sería la aceptación completa de mi cuerpo, cada espacio, cada partícula y ofrendarle a la tierra. Antes del amanecer, fui a la playa, me saqué toda la ropa. Sentí como mi protección, barreras, todo lo que podía separarme se habían ido. Era vulnerabilidad pura, pero estaba completamente contenida. Sentí como mi Yoni tocaba la tierra y a la vez la marea traía un poco de agitación. Era una con la tierra. Y eyaculé, y me sentí de la tierra, el mar y el sol.
Tres meses atrás, a finales de Octubre, hice el Temazcal. Había leido y escuchado tantas cosas, pero mi intelecto no estaba del todo conforme. Aun así, había algo en mi cuerpo que prácticamente me empujó. No tenía el dinero para hacerlo, ni la ropa, y mil escusas. Pero ese día todo fue propicio, y cuando llamé 30 minutos antes del inicio, me dijeron que no había inconveniente.
Dentro del Temazcal, tuve regresiones a mi niñez y visualicé el momento en que Papá peleaba con Mamá y yo me sentía impotente de no poder defender la. La visto tan niña e indefensa, con un ogro a su lado. Y entendí, que toda mi vida me había sentido de esa forma. Siempre tuve tanto miedo, tratando de complacer a todos, sintiéndome tan insuficiente en todos los aspectos, incluso en el trabajo. Luego me tocó poner sal por el cuerpo de una de las asistentes, y visualice otra vez a mi madre, una niña tan chiquita, los bracitos tan flacos. Su cuerpo gritaba la falta de amor. Suplicaba por cariño. Toda la visualización debíamos poner en un tren, y dejarlo ir.
Ese día había quedado de verme al finalizar el temazcal, con un hombre que me había roto el corazón y el alma en mil pedazos. Cuando estuve con él, me ví como los ciclos se estaban repitiendo de vuelta. Hacía dos años, que nuestra relación había terminado, y él estaba en mi cama y en mi cuerpo, cual criminal absuelto injustamente. Y no pude contener las lagrimas de dolor, era un llanto de desconsuelo. Él se levantó y se fue. Nunca más quise volver a verlo. No había un auto convencimiento de que debía ser buena nena y perdonarlo. Lo perdoné pero lo quería fuera de mi vida.
Varios meses llevaba plantando mi luna: Consiste en juntar la sangre menstrual con la copa o con compresas de telas. Luego en un ritual con la sacralidad que merece, hice un altar con la virgen de Itacua, el buda de la compasión Avalokitesvara, una rosa de papel que me había regalado un desconocido, velas rojas y caracoles recogidos del mar, formaban un circulo para mi sangre recolectada en un frasco. Luego de una oración a Pachamama agradeciendo todo lo que me había dado, y con una intención, devolvía a la tierra la sangre.
Todo lo mencionado, ha sido solo los últimos pasos de una transformación gigantesca. Mi apego emocional, mis miedos, bloqueos mentales, mi furia contenida, mi autoestima tan baja, mi represión sexual.
Como inició todo? El día que me separé del papá de mi hijo, agarré mis cosas y marché hacia la casa de mi madre. No tenía nada. Me sentí nada y estaba sumida en una profunda crisis. Pasé por el yoga, meditación, retiros budistas, terapias de Ovo Yoni, comunicación con los angeles, Biodecodificación. Diete vegetariana y vegana, abstinencia sexual, tarot, baile indú. Dejé de teñir mi cabello y usar tóxicos en mi piel. También fui a conferencias sobre extraterrestres.
Aun me queda mucho por recorrer, y hoy los miedos que tengo es a mi potencial, a cuan poderosa puedo ser. Me siento contenida y acompañada sin ver precisamente a alguien a mi lado. El desapego que tanto me costó, esta a la vista.
Y ahí estaban las estrellas, el universo entero y yo casi desnuda ante tanta magnificencia. En el aire se sentía su presencia y decidí entregarme a él, cual amante más devota. Entonces dije: Universo, Dios, Cristo, hagan de mi un instrumento, que tu voluntad sea en mi vida, y que yo quiera obedecer sin temor. Me entrego al universo.
Sin tocarme, permanecí acostada e imaginando como mis amantes, se transformaban en el universo. El todo bajaba a mi cuerpo infundiéndome gran placer. Mi Yoni le daba la bienvenida, entregándose sin reservas. Sentía como todo mi cuerpo se estremecía. Y luego, eyaculé.
Recién en ese momento sentí la necesidad de tocarme, destapar mis pechos y recorrer todo mi cuerpo erotizado. Me había acostado con el universo.
Ese mismo día, unas horas antes, a la mañana, según las instrucciones de un curso online, había hablado con mi Yoni, pidiéndole perdón por las veces que la apresuré a tener relaciones, las veces que me acosté con hombres desconocidos, aun sintiendo mucha vergüenza en aras de convertirme en una mujer progresista. Por todas las emociones, frustraciones, miedos que cargaba por tanto tiempo. Y prometí estar atenta a su voz. Me puse un poco de aceite de coco y la toqué cual flor delicada con mucho amor. Luego puse una mano en mi Yoni y la otra en mi corazón y lloré desconsoladamente, con gritos de dolor.
Dos meses antes, en Enero, fui de vacaciones a una isla de Brasil. Debía sacarme una foto desnuda. Que representa esto? Sería la aceptación completa de mi cuerpo, cada espacio, cada partícula y ofrendarle a la tierra. Antes del amanecer, fui a la playa, me saqué toda la ropa. Sentí como mi protección, barreras, todo lo que podía separarme se habían ido. Era vulnerabilidad pura, pero estaba completamente contenida. Sentí como mi Yoni tocaba la tierra y a la vez la marea traía un poco de agitación. Era una con la tierra. Y eyaculé, y me sentí de la tierra, el mar y el sol.
Tres meses atrás, a finales de Octubre, hice el Temazcal. Había leido y escuchado tantas cosas, pero mi intelecto no estaba del todo conforme. Aun así, había algo en mi cuerpo que prácticamente me empujó. No tenía el dinero para hacerlo, ni la ropa, y mil escusas. Pero ese día todo fue propicio, y cuando llamé 30 minutos antes del inicio, me dijeron que no había inconveniente.
Dentro del Temazcal, tuve regresiones a mi niñez y visualicé el momento en que Papá peleaba con Mamá y yo me sentía impotente de no poder defender la. La visto tan niña e indefensa, con un ogro a su lado. Y entendí, que toda mi vida me había sentido de esa forma. Siempre tuve tanto miedo, tratando de complacer a todos, sintiéndome tan insuficiente en todos los aspectos, incluso en el trabajo. Luego me tocó poner sal por el cuerpo de una de las asistentes, y visualice otra vez a mi madre, una niña tan chiquita, los bracitos tan flacos. Su cuerpo gritaba la falta de amor. Suplicaba por cariño. Toda la visualización debíamos poner en un tren, y dejarlo ir.
Ese día había quedado de verme al finalizar el temazcal, con un hombre que me había roto el corazón y el alma en mil pedazos. Cuando estuve con él, me ví como los ciclos se estaban repitiendo de vuelta. Hacía dos años, que nuestra relación había terminado, y él estaba en mi cama y en mi cuerpo, cual criminal absuelto injustamente. Y no pude contener las lagrimas de dolor, era un llanto de desconsuelo. Él se levantó y se fue. Nunca más quise volver a verlo. No había un auto convencimiento de que debía ser buena nena y perdonarlo. Lo perdoné pero lo quería fuera de mi vida.
Varios meses llevaba plantando mi luna: Consiste en juntar la sangre menstrual con la copa o con compresas de telas. Luego en un ritual con la sacralidad que merece, hice un altar con la virgen de Itacua, el buda de la compasión Avalokitesvara, una rosa de papel que me había regalado un desconocido, velas rojas y caracoles recogidos del mar, formaban un circulo para mi sangre recolectada en un frasco. Luego de una oración a Pachamama agradeciendo todo lo que me había dado, y con una intención, devolvía a la tierra la sangre.
Todo lo mencionado, ha sido solo los últimos pasos de una transformación gigantesca. Mi apego emocional, mis miedos, bloqueos mentales, mi furia contenida, mi autoestima tan baja, mi represión sexual.
Como inició todo? El día que me separé del papá de mi hijo, agarré mis cosas y marché hacia la casa de mi madre. No tenía nada. Me sentí nada y estaba sumida en una profunda crisis. Pasé por el yoga, meditación, retiros budistas, terapias de Ovo Yoni, comunicación con los angeles, Biodecodificación. Diete vegetariana y vegana, abstinencia sexual, tarot, baile indú. Dejé de teñir mi cabello y usar tóxicos en mi piel. También fui a conferencias sobre extraterrestres.
Aun me queda mucho por recorrer, y hoy los miedos que tengo es a mi potencial, a cuan poderosa puedo ser. Me siento contenida y acompañada sin ver precisamente a alguien a mi lado. El desapego que tanto me costó, esta a la vista.

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