Kilo y medio de Amor

Me escribió y me dijo que vaya a su casa esa noche. Me haría el amor para tenerme contenta y así conseguiría mi firma como co-deudora de un préstamo en el banco para comprar su auto. La titular del crédito sería Sandra, y luego de dos años, me enteraría que la que pagaría el crédito era Claudia.

Su padrastro me había comentado que salía con Sandra, pero cuando le pregunté a él y a su hermana, negaron todo y yo quise confiar. El padrastro me dijo: no valora una mujer como vos, es una pena. Sandra es la mujer que siempre viene acá.

De repente todo tenía sentido y yo estaba siendo manipulada bajo mi consentimiento. Todo lo que había hecho en aras de ser desprendida de lo material se me estaba vomitando en la cara. Acaso yo estaba comprando su amor? Decidió incrementar su tarifa? Estaba yo metida en un negocio de compra-venta sin haberme dado cuenta?

Mi autoestima estaba por los suelos cuando lo conocí. Venía con la mochila a cuesta de que no supe retener al papá de mi hijo, simplemente por ser tan histérica cerca de la locura, que una psicóloga no quiso diagnosticar. Tenía todo lo material, pero por dentro estaba muerta, tan muerta que un solo susurro podía hacerme revivir. Y tal vez eso fue lo que me dió, un susurro y yo quise más.

Le daba a mi vida, esa emoción que no tenía. Siendo yo siempre tan estructurada, él lo desarmaba todo, no se regía por los horarios, vivía de madrugada y yo trabajaba todo el día. El primer día que estuvimos juntos fui a trabajar sin dormir nada y así serían los consecutivos siete meses.

Él no tenía para comprar una cerveza. Pero como yo era la nueva espiritualista, desprendida del dinero, dispuesta a compartir mi alma, no me importó sobrepasar todos los limites. En realidad no era comprar su amor, sino un compartir genuino. Y desde ese día había entrado en un ciclo vicioso donde se me estaba pidiendo la prueba de amor más grande en este tiempo: mi firma.

Dos años después me llamó Claudia, para contarme toda la verdad, sin antes darme con un palo por lo estúpida que había sido. Eran tantos secretos que explotaban. Él era un manipulador experto, aun siendo tan joven. No tenía necesidad de trabajar, pues había descubierto las ventajas de obtener lo que quería a cambio de amor.

Después de saber toda la verdad, me encontraba yo, haciendo le el amor otra vez, y tan perezoso como él, se tiraba como un chancho muerto  y una tenía que hacer todo el trabajo. No había terminado el ciclo. La rueda comenzaría a girar devuelta en la misma dirección y en las mismas condiciones. Esto yo ya no lo quería y me estaba traicionando tan mal, que mi alma comenzaba a sangrar.

Meses después, tratando de cambiar la historia, comienzo una nueva relación. Pero siempre me preguntaba  porque me salía el nombre Anibal, cuando iba a llamar a esta otra persona. Acaso no lo había olvidado después de todo? O tal vez, la lección no fue asimilada.. Por qué lo recordaba tanto?

Y me puse hacer una lista de coincidencias y tal vez lo único diferente era que sí trabaja y se nombra y apellida diferente. Estaba yo, otra vez, comprando  kilo y medio de amor? Por qué no me siento merecedora de un amor completo, que sea fiel a mi en todos los sentidos?

Estaba aterrada a que me abandone los viernes por cualquier evento que pudiera surgir, por suerte con el poco dinero que tiene, muchos planes no podía hacer. La salvadora estaba vestida casi permanente para correr a resolver todos sus problemas. Soy tan espiritual, que los consejos de como ser mejor persona están al sin pedir de boca. Ni que decir los remedios para una tos o gripe.

No sé que más puedo hacer para demostrarle que soy la mejor persona que él pudiera pedir. Fatiga devuelta, nerviosa e irascible, sintiéndome frustrada por todo, me pregunto porque no logro sentirme bien.

Pero las estrellas decidieron alinearse a mi favor este día, por lo que permaneceré observando esta situación y pidiendo a la divinidad que la transmute. Hoy se cierra un ciclo y se abre otro en el cielo, también lo será en mi vida. Agradeciendo esta oportunidad de conciencia y evolución con estos dos grandes maestros que me ha regalado la vida.



Comentarios